The Meta-Law Dilemma

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Below is the Spanish version of my presentation at COLFIC (2º Congreso Latinoamericano de Filosofía Científica). It considers an aspect of the philosophical work in cosmology proposed by Roberto Mangabeira Unger and Lee Smolin. Unger and Smolin’s recent two-part book, The Singular Universe and the Reality of Time: A Proposal in Natural Philosophy, reshapes the future of scientific cosmology by defending temporal naturalism, an ontology distantly inspired by Heraclitus. Among the many challenges faced by this project is the “meta-law dilemma.” I sketch the nature of this problem and then propose that a neo-Aristotelian understanding of formal causality is a more promising answer. The expanded, English version will be presented at the upcoming meeting of the American Catholic Philosophical Association.

* * *

La relevancia de la causalidad neo-aristotélica formal
con respecto al dilema meta-ley en cosmología

~ Introdución ~

Mi ponencia considera un aspeto del trabajo filosófico en cosmología desarrollado por Roberto Unger y Lee Smolin. Unger y Smolin han colaborado recientamente en un libro: El Universo Singular y la Realidad del Tiempo: Una Propuesta en Filosofiá Natural.⁠1 En este texto, los señalados autores remodelan el futuro de la cosmología científica por medio de la adopción de una defensa del naturalismo temporal, una ontología inspirada, entre otros, por Heráclito. Entre los diversos desafíos a los que se enfrenta el proyecto de Unger y Smolin se encuentra uno llamado “el dilema meta-ley.” Mi propósito en esta presentación es delinear este dilema y además proponer una solución alternativa de carácter neo-aristotélica que me parezca mejor.

§1. El problema de la meta-ley

La base esencial para comprender el problema de la meta-ley es la posición de Unger y Smolin sobre el naturalismo temporal. El naturalismo temporal significa que todo lo que existe, existe solo dentro del tiempo. Es decir, Unger y Smolin consideran que el cambio del cambio, que definen como tiempo, es la entidad fundamental en el cosmos. Hay una prioridad de cambio sobre el ser, una ontología muy similar a la de Heráclito. Todo lo que existe está sujeto a cambios, inclusive las propias leyes físicas. Están sujetas a cambios dentro de la historia del universo único o de las etapas o generaciones del universo único.⁠2 Entre las etapas de historia universal, las leyes que gobiernan los fenómenos son variables. Las leyes que pueden cambiar también incluyen las leyes fundamentales, que se llaman “principales,” por ejemplo: el principio de minima acción, la conservación de la energía, la conservación del impulso, la degradación de la energía y el principio de la relatividad. Unger dice: “[Las leyes principales] constituyen una parte de una naturaleza cambiante y empapada por el tiempo; sin embargo, representan la parte que cambia menos o con menos frecuencia. El fuego debe ser aún mayor para que se quemen. No obstante, ellas también pueden cambiar.”⁠3

Ahora, ¿cómo surge el problema de la meta-ley? La primera arista del dilema:

Supongamos que el cambio de las leyes de la naturaleza está gobernado por leyes — leyes o meta-leyes de nivel superior. Entonces, el problema de la historicidad de la naturaleza y de sus regularidades se repetirá en ese nivel superior. Habremos ganado poco o nada en nuestro esfuerzo por reconocer la realidad total del tiempo, así como la aparición de una causalidad que puede ser sin ley. O admitimos que las regularidades de la naturaleza están ellas mismas abiertas al cambio, o que las eximimos del tiempo y el cambio. Simplemente pospusimos el problema o lo transferimos de un nivel de explicación a otro. (ibid., 275)

El problema de la recusación parece claro. Unger y Smolin están motivados por este problema recursivo por el hecho de que están comprometidos con la “realidad total” del tiempo. Además, están convencidos de lo que llaman “la falacia cosmológica.” Esta falacia surge de la aplicación universal del paradigma newtoniano. Ahora, ¿qué es este paradigma? El paradigma newtoniano utiliza como elementos de sus explicaciones de la naturaleza un espacio de configuración, leyes matemáticas y condiciones iniciales. Las leyes, de hecho, se consideran fuera del tiempo o atemporales. Pero esta situación es imposible en vista del naturalismo temporal de nuestros autores.

Ahora, la segunda arista del dilema:

Supongamos, por otra parte, que el cambio de las leyes no está regulado por una ley. Entonces, parece que el mismo resulta incausado,es decir, arbitrario o al menos sin explicación, ya sea determinista o probabilística. Entonces la idea de una historia del universo nos habría llevado al nihilismo explicativo. Habrían tenido razón aquellos que temían que un reconocimiento completo de la realidad del tiempo socavara el proyecto de las Ciencias. (ibid., 275–76)

Es decir, en ausencia de leyes como explicaciones científicas, la alternativa parece una especie de irracionalidad. Sin embargo, Unger quiere establecer una distinción entre explicación causal y explicación por ley. Es decir, la categoría de “causa” incluye más que “ley” en relación con la explicación de la naturaleza. No es necesario afirmar que la imposibilidad de apelar a las leyes signifique que estamos separados de la posibilidad de explicación. Debido a esta razón, Unger dice:

En nuestra experiencia ordinaria, regularmente hacemos juicios causales que suponen cierta medida de estabilidad en el funcionamiento de la naturaleza, pero no hacen referencia, por remota que sea, a conexiones generales como las que la física representa en lenguaje matemático. (ibid., 276)

Este uso de “nuestra experiencia ordinaria” es muy notable. Esencialmente, Unger está preguntando sobre la suficiencia del concepto de “una ley de física matemática” como un paradigma de explicación causal. Además, nuestra experiencia ordinaria nos muestra otro camino.

§2. La solución propuesta por Unger y Smolin al problema de meta-ley

Mientras Unger y Smolin proponen una amplia red de indicaciones para resolver el dilema meta-ley, hay cuatros ideas las mas importantes. Primero, hay la idea del “paisaje adaptativo” (es decir, “paisaje de posibilidad”), secundo: “posibilidad contigua,” tercero: “selección cosmológica natural,” y cuarto: “continuidad causal.” Usando el idioma de la biología evolutiva, nuestros autores proponen que las leyes entre las etapas de la historia universal o entre los sucesivos universos pueden cambiarse de acuerdo con los contornos del paisaje de posibilidad que constituyen las leyes, al igual que las especies biológicas evolucionan al explorar (con saltos aleatorios o estocásticos) las posibilidades contiguas (o adyacentes) a su propio lugar (por supuesto, un “lugar” abstracto). Esta posibilidad contigua es “en la cual [un fenómeno] puede luego convertirse.”⁠4 Además, en lugar de algún principio antrópico, nuestra propia existencia puede explicarse por un proceso de “selección cosmológica natural” que funciona en este paisaje de possibilidad. Finalmente, el universo singular puede evolucionar de forma lineal o ramificada. En ambos casos (el lineal o ramificado), hay una “continuidad causal” que mantiene vestigios del paso anterior. Esta continuidad es crucial, ya que permite la comprobabilidad empírica de la teoría.

La continuidad causal se describe de la siguiente manera:

La causalidad siempre implica la fuerza de la secuencia: la “modelación” de un “después” por un “antes”. No siempre es necesario que esta “modelación” por secuencia asuma una forma regular y recurrente.⁠5

Por lo tanto, esta secuencia tiene una “forma,” pero no que se caracteriza necesariamente por una ley, es decir, “regular y recurrente.” Por otro lugar, Unger describe la continuidad causal de la siguiente manera:

[La razón por la cual la causalidad en el universo primitivo] no implica necesariamente la ruptura de las conexiones causales es que en la naturaleza—tal como lo observamos—lo que viene antes siempre moldea lo que viene después, incluso si el mecanismo de influencia cambie. … La naturaleza sólo puede trabajar con los materiales disponibles, todos ellos productos de transformación, incluida la transformación de la transformación, que es el carácter del tiempo.⁠6

Noto cuatro caraterísticas de esta propuesta. (1) Para evitar la primera arista del dilema meta-ley, la continuidad causal y la posibilidad contigua deben funcionar sin una ley, pero las etapas sucesivas deben realizarse estocásticamente. (2) No existe una ley de nivel superior que gobierne el paisaje de posibilidades, ya que Unger y Smolin rechazan la realidad de un reino platónico. Las matemáticas, según ellos, solo tienen “una realidad selectiva” y no una “hiperrealidad” en un sentido platónico. (3) Debido a su enfoque en la investigación empírica, y también para evitar la segunda arista del dilema meta-ley, los cambios en las leyes de la naturaleza junto con las ideas relacionadas de posibilidad contigua y continuidad causal no pueden implicar nominalismo. Es decir, nuestros conceptos describen características reales del universo, aunque son características que están cambiando. Debido a esto, las matemáticas pueden funcionar y la observación puede descubrir la verdadera historia del universo. Como dice Unger: “La relativa estabilidad de las leyes de la naturaleza es una característica del universo establecido. La relativa mutabilidad de las leyes es una característica del universo en formación o, en general, en sus momentos extremos.”⁠7 (4) La forma en que Unger une las nociones de posibilidad contigua, continuidad causal y prioridad de causalidad sobre la ley física le permite exponer una influencia temporal (incluso estados extremos de energía, temperatura o densidad). Esta influencia temporal en estos estados extremos es tal que “el alcance de la posibilidad contigua es grande; sin embargo, el ‘antes’ todavía puede afectar el ‘después’ en el tiempo. Causalidad dura más que las leyes.”⁠8 Estas características se llaman (1º) conexiones estocásticas causales, (2º) antiplatónismo, (3º) antinominalismo, (4º) influencia temporal real.

§3. La resolución del dilema meta-ley por una apelación a forma

Para preparar mi propia propuesta, hay tres implicaciones de estas cuatro características. La primera de ellas considera el antiplatónismo y antinominalismo de nuetros autores. Cuando Unger analiza la continuidad causal o posibilidad contigua, es difícil para él evitar verbos tales como “moldear” (en inglés “to shape”) o “afectar,” además de los calificativos como “condiciones finitas” o “vestigios” de una etapa anterior en la etapa actual. Por un lado, la forma, finitud y oligoelementos que caracterizan el cambio de leyes no se consideran en una manera platónica como partes de un “espacio de posibilidades.” Por otro, Unger y Smolin no son nominalistas: nuestras descripciones llegan a las verdaderas características de las cosas. Llamemos a esta forma, finitud y oligoelementos que caracterizan la existencia (casi estable) de leyes así como la conexión causal que determina las transiciones ocurridas entre etapas de leyes con el siguiente nombre: una “forma causal1.

Ahora, alguien puede objetar que esta “forma causal1 es solo una condicion lógica para que podamos hablar sinceramente sobre el universo. Si es así, entonces ¿qué hace que nuestras afirmaciones sean verdaderas? No podemos apelar a las reglas de las matemáticas, porque Unger y Smolin argumentan (correctamente) que los objetos matemáticos son selectivamente reales. Las formas tomadas del universo por el matemático son limitadas y parciales. Además, como argumenta Sócrates en el diálogo platónico llamado Crátilo, si todas las cosas están cambiando constantamente, entonces la verdad de una sola sentencia es imposible, ya que el sujeto se habría alterado en el momento en que se pronuncie el predicado. En otros términos, sostener que las sentencias sobre la naturaleza pueden ser ciertas, es lo mismo que comprometerse con la posición de que existe alguna “forma causal” y es suficientemente estable para proporcionar la verdad de las frases. Además, si alguien no es un Platonista o un nominalista o un idealista (Unger y Smolin no responden a ninguna de esas categorías), entonces esa forma causal debe existir de algún modo dentro de las cosas. Es decir, si el fundamento de la verdad de nuestras afirmaciones no está en la mente o en un ámbito separado, esta base debe existir en las cosas.

La segunda consecuencia usa la verdadera influencia temporal entre las etapas en las que existen leyes diferentes. Si estas etapas muestran continuidad causal, entonces esto requiere que las características de la etapa anterior afecten a las que se generarán en la etapa posterior. De hecho, si es necesario, de acuerdo con Unger y Smolin, que las energías y densidades y otras características de materia sean finitas, entonces la naturaleza de la continuidad causal y además de la posibilidad contigua estaría marcada por una “forma causal2 que prevé  finitud y limitaciones de las diversas etapas de las leyes físicas. Es decir, esta “forma causal2 no solo cumple la función de un “truthmaker,” sino que también determina los contornos (incluso si son muy variables) de los fenómenos y sus leyes.⁠9

La tercera implicancia se deriva de la naturaleza estocástica de la continuidad causal descrita por Unger. Desde esta perspectiva, incluso si las leyes cambian drásticamente, “el ‘antes’ todavía puede afectar el ‘después’ en el tiempo.”⁠10 Esto sería cierto incluso si el cambio entre etapas ocurre al azar, esto es, sin una ley. Ahora bien, desde el punto de vista aristotélico, la causalidad es ontologicamente anterior a las leyes y sirve también como fundamento para la posibilidad de las leyes. En este sentido, para el aristotelico (y en especial para Charles De Koninck, el autor cuyo estudio inspira mi proyecto), el comportamiento estocástico se genera dentro del universo debido a algún principio de indeterminación. Esta fuente de indeterminación clásicamente se llama “materia” o “potencia”. Este fondo material dentro de las cosas está limitada por su “forma causal3 de modo que tanto la materia como la forma determinan el “salto” (siempro finito, incluso si es grande) de un régimen de leyes a otro. Por lo tanto, dado que la continuidad entre etapas es de un orden finito y quiero evitar una conclusión platónica, voy sostener que las posibilidades contiguas están contenidas de alguna manera dentro de la etapa anterior. Pero este “estar pre-contenido” bajo una forma aunque no completamente existente en la etapa previa es evidencia de esa potencia aristotélica que está limitada por forma.

En resumen: ¿Por qué este resultado merece el nombre “forma aristotélica”? Primero, la “forma causal1 requirida por Unger y Smolin es una base de inteligibilidad dentro de las cosas. Segundo, la “forma causal2 determina los contornos de la realidad de las condiciones y leyes en el universo y su etapas. Finalmente, la “forma causal3 coopera con la potencia de las cosas de una forma tal que las sucesivas etapas de las leyes físicas puedan manifestarse. Sin embargo, una causa innata de inteligibilidad, de realidad y de potencia limitada ha sido clásicamente llamada “causa formal” por los aristotélicos. Es decir, la forma combina las tres características anteriores en una sola causa.

§4. Los aspectos incompletos de esta solución

Hay tres aspectos incompletos de esta solución, y los menciono brevamente.

(1) Unger y Smolin defiendan la realidad total del tiempo. Sin embargo, asumir una posición aristotélica necesariamente implicaría rechazar esta realidad inclusiva y, por el contrario, mantendría que el tiempo es emergente de los objetos o sustancias. En ese sentido, es también posible afirmar la existencia singular del universo (como nuestros autores), y además el realismo selectivo de las matemáticas. La dificultad planteada por esta posición es que ella implica que los objetos existen antes del “flujo” o “fundamento de devenir,” a contrario de la ontología defendida por Unger y Smolin. Desde el punto de vista aristotélico, la forma causal debe existir como una parte de los objetos, y el universo singular es, en cierto sentido, un conjunto de estos objetos. Entonces ¿Cómo puede explicar esta posición aristotélica la característica universal o global de las leyes físicas? Es decir, las leyes físicas gobiernan de la misma manera los objetos que tienen naturalezas aristotélicas supuestamente muy diferentes. Si hay una “forma-de-gato” o “forma-de-perro,” no impide que ambos perros y los gatos estén sujetos a la ley de conservación del impulso. Por lo tanto, la tesis planteada en esta presentación debe complementarse, por un lado, con una explicación de los compromisos del esencialismo y, por otro, con una explicación de la prioridad de las disposiciones o los poderes causales dentro de las sustancias, como generar los comportamientos global gobernados por la ley.

(2) Esta posición de forma causal debe responder a la pregunta ¿por qué estas formas en esto universo, y no otras? Por una parte, creo que puedo responder a esta pregunta a través de la distinción entre forma como esencia y materia como el principio de individuación, pero ciertamente hay más que eso. En ese sentido, preguntas como la planteada  requieren ser respondidas por medio del uso de un modo de razonamiento metafísico.

(3) Finalmente, esta posición debe enfrentarse con la posibilidad de evolución a lo largo de la historia del universo. Esta incluye no solo evolución biológica sino también evolución cósmica. ¿Cómo pueden explicarlos los aristotélicos? En cuanto a la evolución biológica, el profesor Christopher Austin  se encuentra trabajando en este tema en la Universidad de Oxford. A través de su trabajo, el profesor Austin busca desarrollar  una descripción de la forma aristotélica compatible con la biología evolutiva. Tal vez las conclusiones asociadas a dichos estudiospuedan ser transferidas  al caso de la evolución cósmica. Sea como fuere, debo admitir que mi presentación, desde esta perspectiva, se encuentra aún incompleta y, por tanto, requiere de nuevos estudios y reflexiones.

~ Conclusion ~

En esta presentación he buscado resumir las opiniones de Unger y Smolin sobre el problema de la meta-ley en cosmología. Este problema surge porque defienden en este ámbito una tesis que es propia del naturalismo temporal y que plantea que el tiempo abarca todo lo que existe y, por lo tanto, incluso las leyes de la naturaleza. Luego, estas mismas se encontrarían sujetas a cambios. Sin embargo, ¿hay o no hay una meta-ley que rija este cambio? Si la hay, esta ley no puede estar fuera del tiempo. Unger y Smolin proponen una forma de resolver el dilema meta-ley al exponer principios de continuidad causal y la posibilidad contigua que dan cuenta de los cambios entre las etapas del universo gobernadas por leyes diversas. A continuación, afirmé que los compromisos adoptados por Unger y Smolin con la continuidad causal y la posibilidad contigua en el paisaje de posibilidades equivalen a defender un principio de forma en las cosas. Si este es el caso, entonces es solo su compromiso con el naturalismo temporal lo que motiva su posición. En la medida en que el naturalismo temporal amenaza la posibilidad misma de afirmaciones verdaderas (incluso en el “ahora”) sobre el universo, es preferible una posición aristotélica contemporánea sobre la forma como causa en el universo.⁠11

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1 En inglés: Roberto Mangabeira Unger and Lee Smolin, The Singular Universe and the Reality of Time: A Proposal in Natural Philosophy (Cambridge University Press, 2014).

2 El “multi-verso” en el sentido de universos sin relación causales, o un “pluri-verso,” está rechazado por nuestros autores.

3 Ibid., 279.

4 Unger, ibid., 27. Ve también estas descripciónes: 245: “que ‘allás’ podemos llegar de aqui,” y 301, n.: “The idea of the adjacent possible differs from the notion of degrees of freedom by accommodating novel emergent properties. Thus, Stuart Kauffman used the idea of adjacent possible to describe the set of new species that may arise by speciation from the present set. On this view, the number of degrees of freedom possessed by the underlying atoms from which the organisms of each species are built remains the same.”

5 Ibid., 293–94.

6 Ibid., 279.

7 Ibid., 272 (mi énfasis).

8 Ibid., 287.

9 Esto sería verdad incluso si hay situaciones en las que las leyes y los phenómenos son coetáneos o coemergentes. Es decir, el poder que proporciona los contornos le la forma causal también proporciona la característica de cada etapa y los vinculos entres las etapas.

10 Unger, El Universo Singular, 287.

11 Muchas gracias a Gonzalo Candia, Carolina Carvajal y Daisy Bravo por sus comentarios gramáticos sobre los borradores de este ponencia. Sin duda, los errores restantes son míos.

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Producido como una parte de mi proyecto postdoctoral
FONDECYT – POSTDOCTORADO, Proj. No. 3170446.

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